jueves, 21 de septiembre de 2006

Guarda con la pinta...!!!

Ojo con la forma en que te vestís, caminás, hablás, te maquillás, etc. porque si a alguien se le ocurre que lo hacés parecido a un terrorista no te van a dejar ni si quiera trabajar en paz. Esto le pasó a este pobre hombre, Germán Oscar Brufani, que, según alguien de Wal-Mart, es parecido a Osama Bin Laden.
Al respecto me gustaría acotar algunas cuestiones:
  • Brufani no me parece, ni por asomo, similar al árabe en cuestión, lo único que tienen en común podría ser el largo de la barba.
  • El hecho de que no sea estéticamente agradable no me parece suiciente razón para impedirle al hombre la entrada al establecimiento.
  • Simplemente están coartándole la posibilidad de trabajar sin una razón válida que lo amerite.
  • Creo que alguien tendría que perder el trabajo por esta burrada.
  • Por último: Alguien encuentra algún parecido entre los dos personajes?
Fuente: Terra|Actualidad

lunes, 11 de septiembre de 2006

El 11 de septiembre

Cuando era chico, los primeros años de la escuela, me enseñaron que el 11 de septiembre era el día del maestro, ese día no había clases y, en los días previos, se hacía algún acto en homenaje a las maestras del colegio y se les daban algunos regalos, ellas se emocionaban al ver los dibujitos y manualidades de sus alumnos; incluso las cosas más bonitas se exhibían para regocijo de sus autores. Con el paso de los años terminé de entender que en realidad se había instituído el día del maestro en homenje a Domingo Faustino Sarmiento quien, en el siglo XIX, había dado un gran impulso a la educación argentina, fundamentalmente mientras fue presidente del país y cuya muerte había ocurrido un 11 de septiembre en 1.888.
Pasaron los años y, ya en los '80, mientras militaba políticamente; aprendí que el 11 de septiembre de 1.973, en Chile, un golpe militar encabezado por el general Pinochet y sustentado desde EEUU (con apoyo explícito de la CIA) derrocó al gobierno del socialista Salvador Allende (muerto por suicidio ese mismo día) inaugurando una era de terror en el vecino país, era como un presagio de lo que casi 3 años después, en marzo de 1.976, sucedería en nuestro país.
Como se puede ir viendo, el 11 de septiembre n
unca pasó desapercibido para los argentinos.
Eso significaba para mi hasta que un día martes 11 de septiembre de 2.001, estaba en la oficina, cuando me acerqué al encargado de prensa de mi lugar de trabajo y, casi sin querer, escuche por la radio sobre un accidente en la ciudad de New York y advertí a mis compañeros sobre la noticia. Empezamos a buscar por internet y, aunque todo era caótico, en ese momento se produjo el segundo impacto y ya se comenzaba a hablar sobre un atentado. Empezaron las especulaciones, las conjeturas, se p
rodujo el impacto sobre el Pentágono, se derrumbaron las torres del World Trade Center, comenzó la guerra.
Hasta ese día, podemos decir que se libraba una guerra no declarada y, esos atentados, terminaron de blanquearla. El pueblo norteamericano sufrió, al decir de un amigo, su segundo Pearl Harbour y, decidieron, como en 1.941, avanzar contra el enemigo. A diferencia de aquel entonces el enemigo no está circunscripto a una
isla, en realidad no se sabe, a ciencia cierta, donde está. Los ataques norteamericanos parecen haber sido los de un elefante sobre un hormiguero y lograron (a mi entender) provocar más odio hacia su pueblo y, cotidianamente, suman gente a las filas de sus enemigos.
Volviendo al origen de este mensaje, creo que el 11 de septiembre nunca va a ser para los chicos en edad escolar lo que fue para mi generación, solo una fecha en que se homenajeaba a las maestras su día.